sábado, 29 de junio de 2013

El Buen Vivir Sumak Kawsay










Acosta muestra que el Sumak Kawsay, siendo una novedad constitucional, no es una entidad exótica o sin precedentes, al contrario, es parte de una problemática mucho más amplia, de una conversación de la humanidad en la que están participando intelectuales y movimientos sociales del Norte global y del Sur global, del Occidente y del Oriente”. Boaventura de Sousa Santos


El consistente aporte del Sumak Kawsay se basa en principios éticos, que se entienden mejor en la ciencia occidental con la sistematización de la óptima calidad de vida sustentada en el derecho a la satisfacción de las necesidades humanas, tanto del cuerpo biológico de la herencia individual animal, como del grupo cultural y la sociedad con el rol del Estado.  














































Los principios ancestrales se resumen en la armonía colectiva entre los seres humanos y con la naturaleza, sin hegemonías ni dominaciones, con una vida austera alejada del consumismo.  
El consistente aporte del Sumak Kawsay se basa en principios éticos, que se entienden mejor en la ciencia occidental con la sistematización de la óptima calidad de vida sustentada en el derecho a la satisfacción de las necesidades humanas, tanto del cuerpo biológico de la herencia individual animal, como del grupo cultural y la sociedad con el rol del Estado.  
No se trata de un “modelo de desarrollo” basado en enfoques economicista, como productor de bienes de valores monetarios, sino en la realización del ser humano de manera colectiva con una vida armónica sustentada en valores éticos.





El notable aporte cultural ancestral indígena del Sumak Kawsay, de acuerdo con muchos autores que ponen por escrito la antigua tradición oral de diversos pueblos de Nuestra América, tiene cinco principios: Sin conocimiento o sabiduría no hay vida , Todos venimos de la madre tierra , La vida es sana , La vida es colectiva  y Todos tenemos un ideal o sueño.
Estos se sustentan en tres principios de la filosofía andina: Reciprocidad como solidaridad entre los seres humanos incluyendo los mandamientos de no ser ladrón, ni mentiroso, ni flojo.
Complementariedad de lo dual, contraria a la “dicotomía” occidental que todo lo divide, referida a los opuestos complementarios de un “ente” integral que se aplica al cielo y la tierra, el Sol y la Luna, lo claro y oscuro, verdad y falsedad, día y noche, bien y mal, masculino y femenino, contraposiciones de una misma entidad, y, correspondencia del todo con las partes, inclusiva, en donde el todo es más que la suma de las partes.   Para el pensamiento andino la “individualidad” no existe, un hombre solo es un vacío,  no solo un vacío en relación con los otros sino también un “no ser” en su relación armónica con la naturaleza.